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Productos hechos con sargazo que podrían ser una solución para el problema

Los altos niveles de sargazo se han convertido en un problema para las playas del caribe mexicano, pues ha provocado que varias especies marinas desaparezcan y el mal olor del alga también ha causado que disminuya el turismo.

Sin embargo, algunos mexicanos han encontrado el lado positivo al problema, usando el sargazo para desarrollar inventos que favorecen a la comunidad.

Omar Vázquez Sánchez utilizó el sargazo para fabricar ladrillos que son igual de resistentes que los de adobe, según corroboró un estudio de la UNAM.

Con los ladrillos construyó una casa, que resultó más económica que las casas de interés social, por lo que despertó el interés de ONG´s, gobiernos y empresarios.

El invento ha sido tan exitoso que Omar ya tiene una fábrica en Mahahual, Quintana Roo, donde produce los ladrillos de sargazo.

La empresa guanajuatense Renovare lanzó unos modelos de tenis hecho con sargazo y botellas de plástico.

Jorge Castro Ramos, fundador de la empresa, detalló que la suela del calzado está compuesta epor 100 gramos de sargazo y la parte superior con cinco botellas de plástico, lo que permiten que sean resistentes al agua.

La joven Victoria Morfin, de 18 años, utilizó sargazo para fabricar libretas.

Con el apoyo de Grupo Regio la joven creo la empresa Sarganico, a través de la cual también comercializa folders, portavasos y portamenús, hechos con sargazo.

Estudiantes y catedráticos del Instituto Tecnológico de Felipe Carrillo Puerto presentaron en 2018 dos proyectos para producir biogás y biodiesel a base de sargazo, pero no contaron con apoyo económico.

La bióloga marina Guadalupe Dayré Catzín creó la empresa Salgax a través de la cual comercializa abono para jardines y campo hecho de sargazo con la intención de reducir los agroquímicos que dañan el ambiente.

En un futuro busca Salgax busca lanzar cosméticos y protectores solares, pero requieren recursos para los estudios.

Andrés Muñoz López, creo un calentador de agua hecho con bioplástico del polipropileno y de sargazo, que funciona con energía solar, pero en caso de lluvias se puede conectar a la energía eléctrica.

A través de la empresa EnerGryn, Muñoz López también comercializa vasos, platos y otros productos que sustituyan a los productos desechables, pues en Quintana Roo hay una ley que prohíbe usar esos productos en los hoteles.

 

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