Lyn May es una de las vedettes mexicanas más reconocidas y una figura representativa del cine de ficheras de las décadas de 1970 y 1980.
A sus 73 años, continúa siendo una personalidad vigente en el entretenimiento mexicano, tanto por su trayectoria artística como por sus constantes polémicas.
El auge de su carrera fue durante una época en la que las vedettes tenían una presencia destacada en teatros, cabarets, televisión y cine, convirtiéndose en uno de los rostros más conocidos de aquella etapa.
Aunque su trayectoria incluye más de dos décadas de trabajo en cine, televisión y escenarios, su carrera quedó marcada por las consecuencias de una mala práctica estética que afectó de manera permanente su rostro.
Este es el antes y después de Lyn May.
Liliana Mendiola Mayanes nació el 12 de diciembre de 1952 en Acapulco, Guerrero, y fue la mayor de cinco hermanos de ascendencia china.
Durante su infancia vivió en la colonia La Mira, en Acapulco, y desde muy pequeña comenzó a trabajar para contribuir a la economía de su familia, primero vendiendo recuerdos a los turistas y posteriormente como mesera.
A los 13 años contrajo matrimonio con un marino mexicano de 42 años, con quien tuvo dos hijas durante su adolescencia y cuya relación estuvo marcada, según sus propios testimonios, por episodios de violencia.
Después de separarse definitivamente de su primer esposo, regresó a Acapulco y comenzó a trabajar como bailarina en diferentes cabarets, etapa en la que empezó a desarrollar profesionalmente su talento para el baile.
En 1972 fue contratada para trabajar en el centro nocturno Tropicana de Acapulco, donde conoció a Germán Valdés "Tin Tan", quien la incorporó a algunos de sus sketches cómicos.
Un año después se trasladó a la Ciudad de México para integrarse al grupo de bailarinas del programa "Siempre en domingo", conducido por Raúl Velasco, una oportunidad que contribuyó a impulsar su carrera.
En 1974 debutó en el cine con "Tívoli", película dirigida por Alberto Isaac que recreaba el ambiente nocturno de la Ciudad de México y que le permitió comenzar a consolidarse en la pantalla grande.
Durante seis años protagonizó un espectáculo en el Teatro Blanquita y compartió escenario con importantes figuras de la época; además, el músico Dámaso Pérez Prado compuso el mambo "El mango de Lyn", inspirado en ella.
A finales de los años setenta y durante la década de 1980 se convirtió en una de las figuras destacadas del cine de ficheras, con participaciones en películas como "Las ficheras", "Burlesque", "Las cabareteras", "Las braceras" y "La casa que arde de noche".
Durante su juventud, Lyn May fue convencida para inyectarse colágeno en la cara, pero en realidad le inyectaron aceite de cocina, lo que le causó hinchazón y daños severos en su rostro.
A pesar de su mala experiencia, Lyn May ha continuado sometiéndose a múltiples procedimientos estéticos para tratar de recuperar su imagen.
Según ha revelado, se ha sometido a más de 50 cirugías estéticas y aún continúan retirándole el aceite de su cara.
En 1998 regresó a los reflectores al participar en el videoclip de "Mr. P. Mosh", de Plastilina Mosh, y posteriormente comenzó a aparecer con mayor frecuencia como invitada en programas de espectáculos y variedades.
En televisión también participó en producciones como "Variedades de medianoche" y la telenovela "Yo no creo en los hombres", además de aparecer posteriormente en programas como "Nosotros los guapos" y "Vecinos".
En 2016 formó parte del documental "Bellas de noche", junto con otras reconocidas vedettes mexicanas, proyecto que recibió atención internacional.