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Nasty Gal, la historia de la emprendedora que creó una compañía millonaria y terminó en quiebra

En 2013, Sophia Amoruso era un notable caso de éxito en la industria de la moda, con sólo 29 años de edad había transformado una pequeña tienda en línea en una compañía de e-commerce que facturaba millones de dólares anuales. Tres años más tarde, la compañía se declaró en quiebra y fue adquirida por otra empresa, haciendo que muchos se pregunten qué fue lo que salió mal.

Amoruso, una joven estadounidense que había abandonado la universidad, creó Nasty Gal en 2006 como una pequeña tienda de ropa vintage en el sitio de e-commerce eBay. Poco a poco se hizo de una leal base de consumidores y dos años más tarde, creó su propia página web.
Desde ese momento, la compañía comenzó a crecer rápidamente. En 2011 tuvo ventas anuales por 24 millones de dólares; un año después, ese número subió a casi 100 millones de dólares.

A ese paso, se proyectaba que las ventas anuales llegarían a los 300 millones en 2015, pero la compañía apenas logró 77 millones de dólares.

La empresa se declaró en quiebra el pasado noviembre y se vendió a Boohoo, un e-commerce británico.

Los errores de Nasty Gal

Analistas consultados por el diario Los Angeles Times, indicaron que el acelerado crecimiento de la empresa estaba impulsado por un fuerte gasto en publicidad y marketing, pero la estrategia falló al convertir a pocas personas en clientes leales. Una vez que la inversión en esta área se detuvo, las ventas cayeron.

El hecho de que todas las prendas tuvieran un estilo específico también limitó el crecimiento a un determinado grupo de consumidores. Otras personas consideraron que al producto le faltaba calidad o simplemente prefirieron adquirir prendas de marcas fast-fashion como H&M, Forever 21 o Zara.

Otros analistas dijeron al rotativo que la empresa gastó en cosas que no eran indispensables, como oficinas con un mayor espacio al que requerían, la apertura de su propio centro de logística y dos tiendas físicas en California, movimientos que eventualmente contribuyeron a las dificultades económicas de la compañía al no entregar los resultados deseados.

A esto se sumaron las demandas de exempleados que acusaban a la compañía de despedir sistemáticamente a las trabajadoras que se embarazaban, otros problemas internos quedaron en evidencia en el portal laboral Glassdor, en el cual los colaboradores de la compañía le otorgaron una puntuación de 2.7 de cinco estrellas, quejándose del liderazgo y falta de enfoque de Amoruso.

El futuro de Amoruso

En 2014, cuando Nasty Gal estaba en la cumbre, Amoruso ganó notoriedad y escribió #Girlboss, un libro sobre su camino al éxito con algunos consejos para otras emprendedoras y empresarias. La ejecutiva continuó enfocándose en la construcción de su marca personal y al frente de la compañía hasta 2015, cuando dejó el puesto de CEO y asumió el de presidenta ejecutiva, rol que desempeñó hasta que la empresa se declaró en bancarrota.

La caída de Nasty Gal es un duro golpe para su fundadora, pero no es el final; afianzada en el papel de la emprendedora que logró el éxito de forma inusual e inesperada, parece que Amoruso podrá convertir este fracaso en una nueva oportunidad. El 21 de abril, Netflix estrenará una serie inspirada en #Girlboss, en la que Sophia funge como productora ejecutiva.

La ejecutiva también creó una plataforma de medios bajo el nombre Girlboss, la meta del nuevo emprendimiento no está muy clara todavía, pero parece que busca establecer una comunidad de empoderamiento con las millennials empresarias a través de podcasts, conferencias y quizá, nuevos libros.

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