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¿Por qué en China se producen tantos productos pirata?

Si existe, probablemente hay una copia pirata de ello. Y si hay una versión apócrifa de algo, casi con seguridad podemos decir que fue hecha en China.

Por décadas, las copias de un sinfín de productos han salido de las mentes más curiosas de los empresarios chinos que, por su peculiar forma de ver la falsificación, no pierden tiempo en fabricar su versión de algo, aún sin el permiso expreso de su autor original.

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A continuación intentaremos descifrar porqué los chinos tienen esa fascinación casi legendaria por las imitaciones, mismas que, en algunos casos, llegan a superar a las versiones originales en precio y calidad.

En China, hay un término que describe la imitación de algo y es ‘Shanzhai‘.

Contrario a la forma que tenemos en occidente de ver la propiedad intelectual, en el país asiático y las naciones con actividad comercial similar, las copias no son vistas con desagrado, sino como una muestra honesta de respeto por algo o alguien.

Se dice que la imitación es la forma más auténtica de decirle a alguien que lo admiras, y los chinos llevan esta forma de pensar a casi todos los aspectos de su actividad comercial.

Si un empresario chino con experiencia en el ramo de la telefonía celular admira un iPhone, probablemente intentará imitarlo, no porque quiera engañar a sus consumidores haciéndoles creer que están comprando algo original, sino porque es su forma de decirle al equipo de Apple lo mucho que respeta su trabajo.

Estas diferencias culturales a menudo provocan discordias entre las firmas occidentales que constantemente luchan contra la piratería en China, mercado que, a pesar de ser un mercado complejo, es uno de los más atractivos para empresas de todo el mundo.

Además, la amplia experiencia de los chinos en la manufactura de aparatos electrónicos les ha permitido imitar cada detalle de los productos que llegan de occidente; a tal punto, incluso, que son capaces de superarlos en algunos aspectos.

A pesar de esta peculiar filosofía, el gobierno chino ha emprendido acciones para detener la falsificación de algunos productos populares en otros países. Esto con el fin de evitar que los inversionistas extranjeros retiren sus inversiones en la nación.

Ni la industria de la moda se salva de las imitaciones chinas

Cabe destacar el caso de marcas internacionalmente conocidas por la calidad de sus productos, que nacieron primero como imitadoras de la tecnología japonesa o estadounidense para luego desarrollarse como fabricantes independientes a la altura de sus contrapartes ‘occidentales’.

Muestra de ello son las firmas Xiaomi, HTC y Huawei, grandes desarrolladores de dispositivos electrónicos que no le piden nada a Apple, Sony o Samsung.

No obstante, la forma tan rapaz en la que los productos chinos inundan los mercados extranjeros con productos falsificados es un problema que aún está por resolverse.

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