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Esto es lo que sucede cuando mezclas ingenio mexicano con mixología internacional

Vara de oro, grasa de mantequilla, jugo natural de limón y un toque de piña deshidratada. Estos son algunos de los ingredientes con los que los genios mexicanos de la mixología diseñan cócteles innovadores con productos que uno encontraría en cualquier mercado del país.

Axel Pimentel, Mica Rousseau y su equipo de expertos mixólogos mexicanos hicieron de Fifty Mils un santuario para todos los ingredientes nacionales que necesitan estar en un buen trago.

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En el marco de la clausura de Luxury Lab, un foro que este año adoptó como tema central la sustentabilidad y la innovación de los creativos de nuestro país en la forma de distintos productos de lujo, se presentó un crisol de experiencias que deleitaron nuestras papilas gustativas.

Siendo la mixología su arte, tanto Pimentel como Rousseau celebraron la gran variedad de aromas y sabores de los productos mexicanos con nuevos tragos que nos arrancaron el aliento y nos devolvieron la fe en la coctelería internacional.

En el evento celebrado en el Fifty Mils ubicado en el corazón del hotel Four Seasons de la Ciudad de México, los expertos mixólogos nos deleitaron con algunos de sus tragos más atrevidos e icónicos.

Mr. White Rabbit, por ejemplo, se atrevió a usar un poco de vara de oro, una raíz que hoy en día solo encontramos en lugares como el icónico Mercado de Sonora de la capital y en los bazares itinerantes de los pueblos más recónditos de Guerrero, para darle otra dimensión a un trago colmado de sabores ácidos que solo la fruta natural puede ofrecer.

El resultado de mascar esta curiosa raíz antes de dar el primer trago es una explosión de sensaciones y sabores que no hacen más que invitar a regalarse un rato disfrutando cada sorbo que cabe en el vaso.

Ejemplos de la cornucopia única de sabores y texturas que la cultura nacional le regaló al mundo, pueden hallarse en tragos de peculiar inspiración como Frijolito, que usa frijoles refritos para darle una textura sofisticada a una bebida de dulces notas frutales.

Visitar la barra de Fifty Mils aquella tarde fue casi como hacer un tour por los sabores y aromas de México, en especial con reinvenciones de cócteles tan clásicos como la Piña Colada, que los mixólogos mexicanos de este bar interpretaron como P.P. Colada, un trago curioso servido en la carne de un coco y hecho con jugo natural.

Como era de esperarse, ningún cóctel servido aquella tarde habría brillado como lo hizo de no ser por la compañía de los platillos típicos que se sirvieron en forma de canapé, como los taquitos dorados, el chicharrón de pulpo y las cazuelitas de caldo de jitomate.

¿Qué nos llevamos de aquella tarde? Que el ingenio mexicano salpica la mayoría de los ejemplos de innovación humana y que un país con una situación geográfica tan privilegiada es el caldo de cultivo perfecto para que la creatividad florezca de formas inesperadas.

gtb

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