Otros perfiles: Julio Rincón Chiapas. Tanto Eduardo Ramírez, como Julio Rincón, vienen desde abajo, del esfuerzo y ambos son talentosos, por lo que no cabe duda que algo bueno saldrá de esa suma y de ese abrazo que quedó capturado en una fotografía que circula en redes sociales.
El gobernador del Estado, Rutilio Escandón Cadenas, dio posesión al gabinete legal y ampliado, que lo acompañará durante su administración y a los servidores públicos a ejercer su cargo con la mayor responsabilidad, lealtad y amor a Chiapas.
Mis padres se supieron vulnerables y tuvieron que aislarse para mantenerse sanos. Mi esposa y yo platicamos mucho al respecto del COVID y tomamos la decisión, como familia, de seguir adelante con estudios y trabajo, con todo el cuidado. Porque el mundo afuera, como dentro de nuestra casa, no se puede detener. No puede dejar de crecer.
La vida es para delante. Es en presente y es en presencia. Los seres humanos, probablemente, pudimos superar el COVID porque teníamos internet y redes sociales. Eso nos permitió mantener las conexiones entre nosotros, aunque fueran a distancia.
La creatividad se mantuvo, la música se siguió escribiendo y grabando, los gobiernos siguieron funcionando. La innovación se mantuvo viva, tanto que se creó una vacuna para el COVID en un par de meses.
Pero además, los mares se limpiaron, las ciudades emblemáticas del mundo, como Venecia, se vieron vacías de un día para otro. Dejamos de usar el coche, de gastar gasolina, de salir a comprar, de reunirnos en restaurantes y parques. Dejamos de tomar camiones y metro y de viajar en aviones. Dejamos de contaminar, de invadir el mundo. De repente, todo lo anterior parecía no tener sentido. La casa se convirtió en nuestro mundo, en nuestro lugar seguro.
Mis padres se supieron vulnerables y tuvieron que aislarse para mantenerse sanos. Mi esposa y yo platicamos mucho al respecto del COVID y tomamos la decisión, como familia, de seguir adelante con estudios y trabajo, con todo el cuidado. Porque el mundo afuera, como dentro de nuestra casa, no se puede detener. No puede dejar de crecer.
La vida es para delante. Es en presente y es en presencia. Los seres humanos, probablemente, pudimos superar el COVID porque teníamos internet y redes sociales. Eso nos permitió mantener las conexiones entre nosotros, aunque fueran a distancia.
La creatividad se mantuvo, la música se siguió escribiendo y grabando, los gobiernos siguieron funcionando. La innovación se mantuvo viva, tanto que se creó una vacuna para el COVID en un par de meses.
Pero además, los mares se limpiaron, las ciudades emblemáticas del mundo, como Venecia, se vieron vacías de un día para otro. Dejamos de usar el coche, de gastar gasolina, de salir a comprar, de reunirnos en restaurantes y parques. Dejamos de tomar camiones y metro y de viajar en aviones. Dejamos de contaminar, de invadir el mundo. De repente, todo lo anterior parecía no tener sentido. La casa se convirtió en nuestro mundo, en nuestro lugar seguro.