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7 errores financieros que debes evitar en tus veintes

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Una vez que dejas la adolescencia y terminas de estudiar, llega el momento de buscar un empleo.

Aunque dar tus primeros pasos en el mundo laboral tiene buenos momentos (¡Recibir tu primer cheque!, ¡salir de casa de tus padres!) también llegan otros difíciles (como cubrir tu renta, pagar servicios y enfrentar imprevistos por tu cuenta).

Quizá ya sabías algunas cosas de planeación financiera antes de administrar tus ingresos o tal vez tuviste que arreglártelas en el camino. En cualquier caso, te compartimos algunos errores que te ahorrarán futuros dolores de cabeza y te ayudarán a construir un futuro financiero exitoso.

1. No pensar en el futuro

Sí, sólo se vive una vez y existen momentos de aventura y espontaneidad que vale la pena vivir. Pero también es cierto que debes preocuparte por el mañana (por aburrido que pueda sonarte). Tienes que pensar en tus metas financieras futuras y en una estrategia para administrar mejor tu dinero, piensa si deseas comprar un auto o una casa, cuándo planeas retirarte y qué harás si pierdes tu trabajo repentinamente.

Si planeas adquirir una casa, comienza a planear y ahorrar para ello. Consulta opciones para tu retiro y elige la más conveniente para ti y reserva dinero para un fondo de emergencia que cubra algunos meses (al menos tres) de tus gastos. Sin importar cuáles sean tus metas, asegúrate de que el dinero sea una herramienta –y no un obstáculo—para alcanzarlas.

 

2. No hacer un presupuesto

Hacer un presupuesto es básico, aun así suele pasarse por alto, pero es la única forma de rastrear tus gastos e ingresos y averiguar cómo te acabaste tu sueldo antes de la quincena o cuánto estás gastando en cosas innecesarias, así que toma pluma y papel o abre tu confiable hoja de cálculo en Excel y hazlo.

Para muchos la palabra “presupuesto” evoca los mismos sentimientos que la palabra “dieta” (restricciones) pero en ninguno de los casos tiene que tratarse de algo negativo. En realidad se trata de ser realista, saber en qué gastas, cómo solventarlo y no robarle dinero a tus otras metas.

3. Depender de tarjetas de crédito

Seguro conoces a alguien que está en problemas por lo que debe en su tarjeta de crédito. No seas esa persona. Ten presente que las tarjetas de crédito son una deuda que deberás pagar y no una extensión de tu salario para financiar tus antojos. Usa tu plástico de forma inteligente, ya sea para financiarte cada mes (si eres totalero) o para adquirir bienes duraderos.

4. No exigir que te paguen lo que vales

Después de la crisis financiera, conservar un empleo se convirtió en lo más importante, muchas veces sin tomar en cuenta si implicaba trabajar horas extra o con baja remuneración. Negociar un pago (como empleado o freelance) puede hacerte sentir extraño o incómodo, pero difícilmente alguien más lo hará por ti. Aprende a negociar, prepara tus argumentos y atrévete a pedir lo que vale tu trabajo.

5. Usar el dinero para presumir

Cuál es el punto de vivir en una de las mejores colonias de tu ciudad si apenas te alcanza para ir a comer por ahí, o comprar el gadget de moda sólo para presumirlo en redes sociales y endeudarte el resto del año. Tu valor no está directamente relacionado con los ceros en tu cuenta bancaria y tú eres el único que sufre por no gastar inteligentemente.

 

6. Creer que el dinero lo es todo

El dinero no equivale a felicidad ni a éxito. Puedes tener una gran fortuna, pero un trabajo que no te hace feliz o poco tiempo para ver a tus seres queridos.

Recuerda que acumular el dinero no es el fin, sino el medio para alcanzar tus metas. Se responsable con tus finanzas pero date permiso de disfrutar el fruto de tu esfuerzo de vez en cuando.

7. Gastar como si no hubiera mañana

A todos les emociona recibir dinero, pero hay un límite entre darte un pequeño gusto y volverte loco en una tienda en línea o en el centro comercial.

Si te cuesta trabajo controlarte establece un mecanismo que retire automáticamente un porcentaje de tus ingresos y los deposite en tu cuenta de ahorro, evita tus sitios de e-commerce predilectos o los centros comerciales a menos que hayas establecido previamente un presupuesto para ello.

Vía The Every Girl