¿Por qué tu jefe podría tener la culpa de que estés a punto de renunciar?

¿Por qué tu jefe podría tener la culpa de que estés a punto de renunciar?
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Quien diga que nunca ha padecido de las locuras de un mal jefe está mintiendo descaradamente.

Todos, en algún punto de nuestra vida profesional, hemos estado a las órdenes de un jefe con ínfulas de grandeza que confunde el liderazgo con ser caprichoso o hacer que su voluntad se cumpla a toda costa.

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Si te ha pasado esto, probablemente hayas considerado renunciar a tu trabajo ya que, por bueno que sea, no crees que vale tanto la pena como para soportar a un superior déspota.

El doctor Travis Bradberry publicó en la red laboral LinkedIn, sus teorías sobre lo que podría estar haciendo tu jefe para que estés a punto de renunciar a tu trabajo actual.

Hacerte trabajar demasiado

Nada agota más la voluntad y el talento de un buen empleado que una dinámica de trabajo extenuante.

Es normal que un jefe busque aprovechar el talento de su gente extendiendo las horas laborales, pero nada agota más a un empleado que esto.

Nota para el jefe: Si quieres que tu equipo no comience a buscar otras oportunidades laborales, será mejor que comiences a respetar su tiempo.

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Sienten poca empatía con tus necesidades

Los malos jefes no se involucran con sus empleados y a veces actúan únicamente con base en su rango y necesidades de oficina.

Un buen jefe que sabe reconocer su lado humano ayuda a su gente cuando pasa por tiempos difíciles o la reta cuando sabe que puede lograr más.

Nota para el jefe: Actúa como humano y preocúpate por tus empleados. Dejar el papel de ‘capitán del barco’ cada cierto tiempo no es una vulnerabilidad, sino una buena forma de amalgamar a un equipo competente.

No reconocen adecuadamente tu talento

Un buen jefe debe saber identificar cómo recompensar los logros de sus empleados.

En algunos casos un aumento de salario es lo que algunos necesitan para sentirse reconocidos y en otros, con una palmada en la espalda será suficiente.

Nota para el jefe: Sé agradecido con el trabajo de tu equipo. Nunca escatimes en reconocimientos y recompensas.

Se quedan cortos al cumplir con sus promesas

Dentro y fuera de la oficina, cuando alguien hace una promesa la tiene que cumplir, so pena de perder la confianza de los que le rodean.

Este concepto es sencillo, si tu superior prometió algo a cambio de un esfuerzo extra de tu parte y no lo cumple, probablemente no te merece en su equipo.

Nota para el jefe: Si lo prometes, cúmplelo.

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No dejan que desarrolles tus pasiones en el trabajo

Contrario a lo que muchos creen, darle espacio a los empleados para que persigan sus sueños en horas laborales, incrementa la productividad cinco veces más de lo normal.

Esto obedece a un fenómeno conocido en inglés como Flow, y es un proceso creativo que inspira a los empleados a hacer cosas mucho mejor que si las hicieran como parte de la rutina.

Nota para el jefe: Respeta y celebra lo que le gusta a los miembros de tu equipo. Verás que es más conveniente que censurarlos.

Recompensan a la gente equivocada

Si hay algo peor que no recompensar adecuadamente a un empleado, sin duda es premiar a las personas que no lo merecen.

El peor enemigo de la motivación de un equipo es que esa persona deleznable reciba los incentivos que el resto no ha obtenido a cambio de su esfuerzo.

Si los empleados ven que su superior no es capaz de identificar quién merece un aumento, pronto comenzarán a buscar a alguien más con quien trabajar.

Nota para el jefe: Para reconocer el trabajo de alguien hay que tener visión y ‘olfato’. Piensa bien a qué miembro del equipo premiarás, pues si te equivocas, podrías generar descontento entre tus empleados.

¿Qué otras cosas hace tu jefe que te tienen ‘con un pie fuera de la puerta’?

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